viernes, 15 de enero de 2021

 Las vacunas ARN contra el coronavirus

En los últimos tiempos nos hemos visto azotados por una pandemia global que ya empezaba a fraguarse a finales de 2019 con discreción. Al virus en cuestión no se le dio ninguna importancia, pues venía de Oriente y se pensaba que ahí se quedaría. Nada más lejos de la realidad, vino a Occidente, cruzó el océano Atlántico para joder al continente americano y...bueno, hoy en día vive con nosotros en todos lados. Mucha gente ha muerto y morirá, pero hay una esperanza. Todavía la hay: la vacuna. Informándome me enteré de que el proceso para desarrollar una vacuna es largo, tedioso y a menudo infructuoso. Puede durar una década sin complicaciones, vaya. Y, sin embargo, al coronavirus se le ha dedicado toda nuestra atención. En un tiempo récord de 8 meses, hay más de un par de vacunas, supuestamente eficaces, para adquirir la inmunidad. Las más conocidas son la de Pfizer, Moderna, la de Oxford...y la ''apestada'' es la vacuna rusa, la cual se utiliza en Rusia y en...Rusia. Aún con las nuevas cepas más agresivas, todavía se puede creer en las vacunas. Hoy hablaremos sobre cómo funcionan las vacunas ARN. Es decir, que podemos despedirnos por ahora de la vacuna AstraZeneca y la Sputnik V (utilizan un vector viral, el método común para crear vacunas)




Las vacunas ARN siguen un proceso relativamente ''nuevo'' al que hay que remontarse hasta los años 90. La madre de las vacunas ARNm, Katalin Karikó, húngara de nacimiento y bioquímica, presentó la idea a muchas empresas a principios de los años 90. Su idea se basaba en utilizar una secuencia del ARN para inyectarla en las células y conseguir así que se produjeran anticuerpos sin mucha dificultad. La idea no estaba muy desarrollada. La tecnología tampoco. Y las empresas no lo veían factible. Principalmente, porque las moléculas ARN son muy débiles y una vez en el organismo, se desintegran a una velocidad increíble, por lo que no daba tiempo a que surgiese el efecto deseado. Y lo segundo: no se fabricaban suficiente proteínas para adquirir una buena defensa. 

Katalin recibió muchos palos en la década de los 2000, pero siguió adelante con su investigación. En aquellos tiempos lo que estaba de moda era la terapia génica. Esta se basaba en modificar el ADN para corregir las enfermedades para siempre. Sin embargo, era un método muy arriesgado que producía muchas muertes y mutaciones fuera de lugar. También tenemos que mencionar que el método del ARNm tenía un grave problema: creaba inflamaciones severas que podían producir incluso la muerte. La culpable de estas reacciones tan jodidas era la uridina. En 2005, Katalin encontró una solución: sustituir la uridina por pseudouridina. A partir de ahí, el método se perfeccionó y se volvió mucho más seguro. Y lo que le siguió fue mejor. Las empresas empezaron a interesarse en este método y Katalin fue contratada por BioNTech. Ahora mismo es la vicepresidenta y hay gente que piensa que Katalin es un futuro premio nobel de química. La verdad es que Katalin ha desarrollado un método revolucionario que aventaja a otros métodos. Por ejemplo, fabricar las vacunas ARNm son menos costosas, más fáciles de crear y se consideran menos peligrosas. 


                        Katalin Karikó, madre de la vacuna ANRm


Y ahora vamos a describir el proceso de las vacunas ARNm:

1-Se extrae la molécula ARN mensajera del virus (en este caso, la que fabrica la proteína Spike)

2-Se crea una secuencia del ARN mensajero y se quita la molécula uridina para evitar inflamaciones, hacer la vacuna más segura y que el cuerpo no la detecte como una amenaza. 

3-Se envuelve en una capa lipídica para que llegue el ARN mensajero hasta las células sin desintegrarse. 

4-El ARN mensajero entra en la célula (sin llegar al núcleo, porque los ribosomas sintetizan la secuencia y empiezan a fabricar las proteínas Spike) 

5-Se crean muchas copias de proteínas, y el sistema inmunitario crea anticuerpos y células T para combatirlo y así ganar la inmunidad frente al coronavirus. 




En definitiva, este método posiblemente supondrá una revolución en la investigación científica. Da que pensar que si la pandemia hubiera sido unos 5 años antes, nos habría pillado todavía peor. Los avances en tecnología han sido muy importantes en la actualidad. Porque, aunque parezca que este método sea muy sencillo, a la práctica conlleva su tiempo. Aun así, este método puede ser el futuro. 

Dato curioso: utilizando el ARNm se ha logrado revertir la esclerosis múltiples en ratas. ¡Imagina lo que se puede hacer en humanos! 












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